PUEBLO SANTO PARA DIOS

Apóstol Alberto Gallo

¿Qué es lo que estás enfrentando? ¿Qué es lo que te está frenando? ¿Qué es lo que te está perturbando? ¿Qué es lo que pesa en tu vida? ¿Cuál es esa situación de la que no puedes salir? ¿y que por un momento se calma y se vuelve a repetir al tiempo, y parece que estás saliendo y se vuelve a repetir otra vez?
Pero hay un nombre que es sobre todo nombre; hay un nombre que es sobre tú problema, un nombre que es sobre está situación y está circunstancia que te toca vivir. Esos momentos de arrebato, de enojo, de frustración, de deseos no cumplidos, de promesas que parece que no han llegado y las estabas esperando… y cuando ya creías que ahora sí voy a poder disfrutar, vuelve a desaparecer. Parece como un sueño que está tan lindo que de golpe te despiertas y quisieras seguir soñando.
Pero tengo algo de parte de Dios para vos si lo quieres recibir: Dios está dispuesto y ya lo ha hecho. Pero puedes ponerte la mano en la frente si quieres: necesito cambiar esta mentalidad, necesito afirmar esta mentalidad con la mentalidad del reino, necesito afirmar mi mentalidad con la de Cristo. Porque tu mentalidad te ha traicionado, tu mentalidad te ha angustiado, tu mentalidad te ha llevado a cometer errores, tu mentalidad te ha frenado en el avance que Dios tiene para tu vida. Tu mentalidad te está impidiendo poseer lo que Dios ya tiene destinado para vos. Y cuando usted quite la mano de su cabeza, dígale adiós al fracaso, adiós al temor, adiós a las circunstancias que lo han detenido, adiós a la enfermedad, porque no las quiero más en mi vida. Y dígalo: lo creo en el nombre de Jesús.
Acompáñenme con la Biblia en Deuteronomio 7:6 -11. Me hacía una pregunta entre ayer y hoy observando personas: ¿por qué a veces no hay determinación en las personas? Hay aceptación de la situación, del problema o de la circunstancia. A veces no hay entendimiento. A ver, levanten la mano a todos los que les encanta tener dolor de estómago… no hay ninguno. ¿A quién le gusta estar en pobreza, en deudas, en pleitos? Gloria a Dios, porque yo observando decía: ¿cómo puede ser que a esta persona le pase eso y nunca lo veo leyendo la Biblia o pidiendo oración?
A veces creemos que la oración del otro es la que me va a bendecir, pero no, es tú oración. Acompañamos en oración, apoyarnos, fortalece nos, pero usted no puede ocupar el lugar de la gente.
Hoy les quiero compartir esta palabra: Pueblo santo para Dios. ¿Para qué eres pueblo santo? ¿Para pasarla bien o para mostrar que eres religioso? Yo soy un pueblo santo para Dios. No importa si usted me ve o no me ve, tengo al Viviente que me ve Dice la escritura: “Porque tú eres pueblo santo para Jehová tu Dios; Jehová tu Dios te ha escogido para serle un pueblo especial, más que todos los pueblos que están sobre la tierra. No por ser vosotros más que todos los pueblos os ha querido Jehová… sino por cuanto Jehová os amó”.
La elección no es porque Él vio algo lindo en vos, sino porque Él te amó. Él no te seleccionó por tu apariencia o tus talentos, Él nos seleccionó porque nos ama. Y Jesús dijo: “No me elegisteis vosotros a mí, yo os elegí a vosotros”. Eres pueblo de Dios porque Dios tiene bendiciones para derramar sobre tu vida. No te quieras parecer al mundo. En el mundo hallarás aflicción, pero confía, porque Él ha vencido al mundo.
La vida del creyente es un constante desiertos, pero no para morir en el desierto. Muchas son las aflicciones del justo, pero de todas ellas nos librará el Señor. ¿De cuántas? ¡De todas! Dígaselo al Señor para que lo escuche. Estamos demasiado pasivos y el enemigo nos quiere adormecer porque sabe lo que Dios tiene preparado para estos próximos cinco años. Es hora de que la iglesia se despierte, que el creyente se levante en el poder del Espíritu.
Agárrate de Él, no lo sueltes si no te bendice. Si alguna vez te sentiste solo y sentiste que no había respuesta, afírmate a la palabra porque Él dijo: “Aunque padre y madre te dejen, yo no te dejaré”. No es por lo que siento, es por lo que la escritura me dice. Cristo murió y resucitó, Él está vivo. No tienes que vivir de recuerdos, puedes vivir en plena comunión con Él.
Hoy el Señor te dice: ama al prójimo. Ámense unos a otros con sinceridad. El amor de Dios fue derramado en tú corazón por el Espíritu Santo. Si no puedes amar a alguien, tienes que recargar tú corazón con el Espíritu. Cuánto amas es cuánto estás lleno del Espíritu Santo. No es que nunca te vas a equivocar; santo es que te separaste del mundo para estar con Dios. Ahora entras en el proceso donde Dios empieza a transformar nuestra vida. Somos un pueblo diferente para dar testimonio de Su amor y Su fidelidad.
Saludo de paz y el mensaje final de que Cristo viene pronto